Con mi boca confieso en este mes de octubre, que la cuerda de la aflicción, los lazos de muerte, la ligadura de impiedad, las trampas del cazador y las palabras de los hombres que son como red de pescador no afectarán mi vida, tampoco cruzarán la frontera de mis generaciones porque al Altísimo has puesto por refugio perpetuo. No temeré, lo confieso con mi boca por mi seguridad y confianza en DIOS, a diez millares de gente que pongan sitio contra mí, porque yo sé en quien he creído, él diseñó mi corazón con una fortaleza interna impenetrable y un poderoso esmalte de confianza para que nada me haga retroceder, su palabra es el apoyo de mi alma y sus promesas el aliento de mi corazón. Hoy me apoyo en sus promesas, porque espero ver los campos reverdecer y dar fruto al ciento por uno, las promesas de antaño que son como pasas disecadas y las promesas de hoy frescas como la manzana, serán para mí una fuente de fortaleza para esperar el cumplimiento de ella y no descansaré hasta ver el dorado sol brillar con toda su fuerza en toda la palabra que salió del corazón del Altísimo. Sean cargados tus hijos, llevados en brazos, en este mes de octubre, sean sacados de las garras del Faraón y llevados hasta el santuario de Dios para que los bendiga y les dé instrucciones de los pasos que han de dar en la vida porque así dice el Santo de Israel, el que te lleva de gloria en gloria y triunfo en triunfo, tus hijos serán llenos de gracia y sabiduría, y en su hombro cargarán el arca del pacto. Toma este tiempo para meditar en tus fortalezas, conocer tus debilidades, cuidarte de las amenazas y levantar tu corazón para ver la gloria de DIOS. No temas porque tus problemas están diseñados para que tú lo puedas vencer.








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