Antes de cerrar los ojos y los labios, al final de la jornada, ¡Buenas noches, Padre Dios! Gracias por todas las gracias que nos ha dado tu amor; si muchas son nuestras deudas, infinito es tu perdón. Mañana te serviremos, en tu presencia, mejor. A la sombra de tus alas, Padre nuestro, abríganos. Quédate junto a nosotros y danos tu bendición. Antes de quedar todo en calma al final de la jornada ¡Buenas noches, Padre Dios! Gloria al Padre omnipotente, gloria al Hijo Redentor, gloria al Espíritu Santo: tres personas, sólo un Dios. Amen...







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