A simple vista diferenciar a una persona obesa con otra con peso normal es sencillo, sólo nos daremos cuenta de cuestiones estéticas o volumétricas. Pero si vamos más allá y hacemos un escáner corporal de una persona con 113 kilos y otra con 56 podemos ver desde dentro lo que supone tener obesidad.

En la imágen de arriba podemos ver la cantidad de grasa extra que presenta una mujer con obesidad, repartida por todo su cuerpo y que transforma la figura y limita la capacidad de movimiento. Se puede ver grasa alrededor del corazón, cosa que no ocurre en el escáner de la mujer de peso normal, un riesgo cardiovascular muy importante a señalar y que a simple vista no vemos.

Otro detalle es la manera en que los volúmenes de grasa hacen que se modifique el esqueleto de la persona con obesidad, si nos damos cuenta los hombros no están tan bien alineados como en la persona con peso normal, lo que advierte de cierta escoliosis. Los huesos de los brazos también tienen diferente disposición, brazos más abiertos en la mujer con sobrepeso y brazos que caen directamente hacia abajo en la mujer con peso normal, esto evidentemente es un problema a la hora de moverse libremente.

El espacio abdominal también se ve de color más amarillo en la mujer con sobrepeso, esto no es más que grasa intraabdominal que hace que se distribuyan de manera diferente las vísceras y ocupen mucho más volumen, que a la larga se traducirá en alteraciones en su funcionamiento.

Y por último fijémonos en los músculos, a simple vista ambas personas tienen similar masa muscular, pero con la diferencia que la persona con obesidad tiene que cargar con el doble de peso, lo que la hace más débil y que también el riesgo de padecer fracturas óseas sea mayor.

Hay que cuidar mucho el sobrepeso, puede causar diferentes enfermedades o hacernos mas propensos a tenerlas. Hay que cuidar lo que comemos y hacer un poco de ejercicio.



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