En la vida hay que aprender a llorar, a encasillar nuestras penas, secar nuestras lágrimas y a sanar las heridas del abandono.

Hay heridas que el tiempo no logra sanar por si solas, sólo duermen y tan pronto nos descuidamos afloran nuevamente haciéndonos recordar lo frágiles que somos en este mundo que estamos. Pero debemos aprender a no desesperarnos, que a pesar de que a veces pase el tiempo y los sentimientos que tenemos durmiendo en nuestro corazón vuelvan una y otra vez, sí podremos salir del abandono que sentimos.

Aprenderemos a vivir con las lágrimas en nuestro pecho, para superar el tiempo que dure nuestra pena por las tristezas del abandono que sentimos en nuestro corazón. No culparemos a nadie, trataremos de no reprochar ni a la vida misma de aquello que nos pasa, superaremos los lamentos de nuestras noches de insomnio, dejaremos de lado a los rencores que sentimos hacia todo lo que nos daña… no porque se lo merezcan quienes nos hirieron, sino para para acallar nuestro propio sufrimiento de estar viviendo en este estado.

Nadie tiene la culpa, es la propia vida la que nos juega estas malas pasadas, nos sucede porque permitimos que la soledad se pegue en nuestros huesos. Tenemos necesidad de afectos y cuando no los tenemos deberemos llenarlo con otras cosas, para no enfermar, para no llorar y dejar de sufrir por cosas que ya no tienen remedio.

Aprenderemos a callar nuestra soledad, nos abrazaremos al abandono, al final es lo que nos queda cuando todos se van. Deberemos continuar adelante por esta tierra desgastada por los sueños que nunca se cumplieron, por todos aquellos que nos abandonaron de una u otra forma.

Conviviremos con la ausencia de todo aquello que amamos pero que ya se fue, la ausencia de quienes ya no están en nuestras vidas… Sólo nos quedará seguir tratando de buscar consuelo en aquellas personas que aún, por suerte, siempre están a nuestro lado.

Dejaremos en el pasado lo que nos duele, personas que un día se olvidaron de nosotras, que siguieron por la vida sin pensar en qué fue o sería de nosotras. Aprenderemos a mirar la vida con ojos más seguros y buscaremos entre las pequeñas cosas los trozos de felicidad que la vida a veces nos regala. Aceptaremos todo, incluso los malos días que nos quiera dar la vida, la vida es caprichosa, nos da todo y a la vez también nos quita todo, hasta nuestra tranquilidad, nuestra paz, que sólo debería ser nuestra.

Nunca se aprende a decir adiós a nuestros conflictos, aprendemos a vivir con ellos, porque hay que pensar que tal vez algún día sí nos amaron. Y con ello no me refiero sólo al amor de parejas, hablo también del amor de amigos y familia, personas que estaban a nuestro lado y un día ya no estaban. Algunos se fueron para siempre, otros se fueron sin irse, están pero no lo están… Quizás un poco confuso, pero es así.

Muchas personas que nos abandonan, existen, están, viven… Pero sólo para si mismos, ya no para nosotras.

Y nos dejamos abrazar por ese manto oscuro del abandono, hay que vivirlo, sufrirlo y llorarlo… Un día hay que levantarse y tratar de salir adelante. No nos dejaremos vencer por ello, y no dejaremos que nuestra salud se vea afectada por quien no lo merece.

-Nunca los adioses duelen tanto como este: EL DEL ABANDONO...

El Abandono duele, mata, no conoce de sutilezas ni reconocimientos, sólo se te acaba. Seamos nosotras las que lo abandonemos, dejemos entrar en nuestra vida la alegría, dejemos que la esperanza llene nuestro corazón.

Si alguien nos dejó, hay que dejarlo ir, eso no se puede reparar y si vuelven a nuestra vida, siempre quedará resentido. Es como un cristal, una vez que se rompe y trates de unir las piezas nunca será lo mismo.

Alejemos el abandono, abramos nuestras puertas a nuevas esperanzas, a renovar toda nuestras cosas, que nadie nunca más nos lleve a una cama a llorar por soledad, no se lo permitamos.

A las personas que nos abandonan, un día les pasará lo mismo; nadie escapa de esta ley del karma, todo lo que hacemos, todo se nos devuelve. Hoy somos nosotras los que abrazamos el abandono, en otro tiempo de la vida serán ellos los que lo sentirán… Nosotras sólo tenemos que enfocarnos en ser felices y formar nuevas ilusiones, porque sin ello nuestra vida no tendrá sentido.

Shoshan.



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