De repente te sientes cansad@, triste, desesperad@, sol@, insegur@, pero no lo demuestras… Yo te aseguro que lo que necesitas es un abrazo que te haga sentir segur@, que te haga sentir que no estás sol@ y que pueda darte ese descanso que necesitas. Quizás esperas que tu padre, madre, amig@... sea quien te envuelva en sus brazos, pero déjame decirte que muchas veces los abrazos del hombre llegan después del abrazo de Dios... Deja de buscar primero algún consuelo en los brazos del hombre y corre hoy a los del Señor. Busca a Dios en oración y pide un abrazo. Tu Padre está allí listo para darte uno que suplirá cualquier anhelo...










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