El cáncer de la vulva es raro pero altamente maligno. Es una enfermedad de la zona genital femenina externa, es decir de los labios vaginales y del clítoris. Los primeros síntomas son el picazón y pequeños nódulos o llagas que son perceptibles mientras realizar actividades de higiene personal normal. Por lo general se diagnostica en mujeres mayores que fuman. Casos más avanzados de cáncer de vulva se observan en mujeres con estatus social inferior. En la medicina hay dos tipos de este tipo de cáncer:
Tipo mucho menos común, que afecta a las mujeres alrededor de los 50 años de edad, asociado con el VPH. Tiene forma de llagas, así como de cambios de color rojo, rosado o blanco.
El cáncer que se desarrolla en mujeres de más de 70 años de Es un nódulo sin dolor, y se desarrolla mejor en los cambios de la mu cosa y piel de la vulva.

Típicamente, el desarrollo del cáncer lo preceden cambios que se producen en el epitelio, médicamente conocidos como neoplasia endotelial. En las mujeres que regularmente acuden al ginecólogo, los cambios se notan casi de inmediato. La intervención médica temprana causa que no incremente el número de células cancerosas. A menudo el desarrollo de este tipo de cáncer es multifocal. Como los primeros síntomas no son graves, a menudo se los descuida. En las etapas posteriores de la enfermedad pueden aparecer sangrados, dolores al orinar o al estar sentado.

Este tipo de cáncer es poco frecuente. Según los últimos datos, en Polonia una de cada 100.000 mujeres padece del cáncer de vulva. Afecta sobre todo a las mujeres de edad avanzada y representa menos del uno por ciento de todos los tumores malignos que afectan principalmente a mujeres. Curiosamente la mayoría de los casos se observan en los países conocidos como altamente desarrollados.








Para diagnosticar el cáncer, un ginecólogo toma frotis de los cambios y luego se los somete a más pruebas. Sin embargo, a menudo sucede que las mujeres reportan un problema cuando ya es demasiado tarde. Vienen al médico cuando los cambios son grandes y ha habido una metástasis.

Este tipo de cáncer normalmente se trata con métodos drásticos como la escisión de los labios vaginales junto con el tumor y un amplio margen de tejidos sanos. Por eso, antes de tomar una decisión sobre el tratamiento, en la paciente se realiza una serie de pruebas, como la ultrasonografía, análisis de sangre, o citología cervical para comprobar si no ha habido metástasis. También se aplica la radioterapia y, con menos frecuencia, la quimioterapia, porque este tipo de cáncer es resistente a ella. El tratamiento y la convalecencia generalmente las dificultan la edad de la paciente y la coexistencia de otras enfermedades.

En el caso de detección temprana del cáncer, el pronóstico es muy bueno. El problema es la tendencia a la recaída, por eso la mujer después de la cirugía debe estar bajo el cuidado de un médico. El pronóstico lo empeoran las metástasis, así como un pequeño margen quirúrgico.














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