Una cosa es acostarse a dormir y otra diferente es acostarse a dormir bien, en una posición que nos asegure un buen descanso y no nos traiga complicaciones ni dolores en el cuerpo al corto o largo plazo. Es que hay posiciones para dormir que si bien pueden resultar muy cómodas no son demasiado “saludables”, pues implican una postura que presiona nuestros músculos y puede causarnos tensión y dolor en la espalda y el cuello entre otras complicaciones.

Dormir en una posición incómoda puede causar estrés; hombros, columna o cuello dislocados; dolor en las caderas y mandíbula; y mal humor. Es por ello que debes encontrar una posición adecuada para descansar durante la noche. Si nos despertamos cansados normalmente culpamos al colchón o la almohada, pero la verdad es que ha sido culpa de la posición en la que hemos dormido.

Antes de escoger la postura correcta, debes considerar las tres curvas principales de tu cuerpo: la línea alrededor del cuello, la mitad de la espalda y la zona baja de la espalda. Estas tres curvas deben permanecer en una posición natural mientras duermes.







Dormir sobre el estómago:

Apoyar el estómago sobre el colchón con la cabeza girada hacia un lado y ambas manos bajo la almohada. En esta posición el cuello está bajo presión y además agregas presión adicional a los nervios de las manos. Igualmente el peso del cuerpo presiona los pulmones y el pecho, afectando los ciclos de inhalación y exhalación.

Para mejorar esta posición se recomienda utilizar una almohada más grande que colocarás en un costado de cuerpo y justo debajo de las caderas.

Las personas que sufren de presión arterial alta deberían dormir sobre el lado izquierdo, mientras que quienes sufran de cálculos renales deberán hacerlo sobre el derecho.

Boca arriba sobre la espalda:

 Colocarse boca arriba con la espalda apoyada en la cama es la mejor posición para dormir. Con ella se evitan dolores de cabeza, cuello y espalda, dado que la columna vertebral se mantiene en una posición bastante neutral. Esta posición también reduce los síntomas del reflujo ácido y evita la aparición de arrugas, pues no presionamos el rostro sobre la almohada. Para las mujeres, incluso, esta pose tiene otro beneficio y es que resulta el más cómodo para prevenir la flacidez en los senos.
¿El lado negativo? Dormir boca arriba sí tiene una desventaja y es que favorece los ronquidos. Para aquellos que descansan en esta posición les recomendamos utilizar una almohada “inflada” que sirva de apoyo para la cabeza y cuello a la altura justa de manera de no tensionar los músculos.

De costado:

Esta es una de las posiciones más cómodas para dormir y también una de las mejores, aunque como todo tiene sus ventajas y sus desventajas. Vayamos primero por las ventajas: previene el dolor de cuello y de espalda, reduce el reflujo ácido, disminuye los ronquidos y es la posición adecuada para dormir durante el embarazo.
Por otro lado, lo malo es que potencia la aparición de arrugas porque mantenemos la piel del rostro rozando la almohada y, en las mujeres, los senos quedan quizás forzosamente apretados contra la cama. Para quienes duermen así, se recomienda usar una almohada gruesa que llene el espacio que queda entre el hombro y la cabeza apoyada. Este tipo de almohada permite descansar con la cabeza y el cuello en una pose más neutral. Si estás embarazada, recuerda que es mejor dormir sobre el lado izquierdo del cuerpo, pues logras una mejor circulación.

Posición Fetal:

Si bien es buena para las embarazadas y para roncar menos, la posición fetal implica una curvatura del cuerpo que restringe la respiración diafragmática y que puede traer tensión y dolor en el cuello y espalda al día siguiente. También favorece la aparición de arrugas y la flacidez en el pecho.
¿Duermes en esta posición? Si es así intenta no curvarte demasiado para evitar las desventajas que mencionaba recién. Utiliza una almohada gruesa que genere un buen soporte entre el hombro, el cuello y la cabeza.







Boca abajo:

Cuando estamos muy cansados generalmente nos abalanzamos sobre la cama y nos quedamos dormidos así, con la panza apoyada. Si bien es una posición común, debemos evitarla porque ejerce presión sobre nuestros músculos y articulaciones, lo que puede causar dolores o entumecimientos en el cuello y la espalda. Para que tengas una idea, dormir en esta pose, aunque no te des cuenta, trae el mismo dolor que se sentiría si se tiene el cuello doblado hacia un lado durante 15 minutos al día. Otra desventaja es que la presión del rostro que queda apoyado contra la almohada favorece la aparición de arrugas. ¿Ventaja? Dormir sobre la panza puede ser bueno para reducir los ronquidos.
El consejo para quienes duermen en esta posición es que utilicen una almohada bien finita o bien que no utilicen ninguna almohada para evitar la presión sobre cuello y espalda.



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