Muchas mujeres encuentran fascinante el hecho de ser la “amante” por temor al compromiso y al asumir el papel de la esposa servicial, ya que en sus planes no está levantarse temprano para atender a la pareja o lavar su ropa. Ellas disfrutan del poco tiempo que él desee pasar con ellas y de los obsequios que obtienen, por el tiempo que sea.

Algunas mujeres solo buscan salir de la monotonía. Otras, buscan una relación por intereses económicos y algunas llegan a buscar venganza de sus propios esposos pagándoles con la misma infidelidad.

Pese a lo anteriormente descrito, hay mujeres que sí llegan a enamorarse de los hombres casados y es aquí donde sufren, porque no todos dan por finalizado su matrimonio para comenzar una nueva vida con su otra pareja. Incluso, muchos de ellos insisten y manipulan a la mujer para que esta caiga en la trampa de un hombre que solo quiere pasar el rato.

Independientemente de cual sea el caso, el futuro de la amante es incierto. Si un hombre fue capaz de serle infiel a su esposa, aquella a quien prometió amar y respetar por siempre, es muy probable que a la amante le haga lo mismo.

Un hombre que busca una relación extra-matrimonial, está en búsqueda de sexo, no de amor, pues ya lo tiene en su hogar. Él busca una mujer que quiera pasarla bien por el tiempo que él esté dispuesto a brindarle.

Muchas mujeres comenten el error de ilusionarse pensando que algún día el hombre dará por finalizado su matrimonio, algo que muy pocas veces sucede. En general, ellos buscan una compañía sin comprometerse. Mantendrán la relación en el anonimato, nunca mostrarán a “la otra” en público, mentirán y regalarán cosas materiales. En definitiva, mantendrá a la mujer ilusionada por algo que nunca sucederá.

Muchas veces se comete el error de creer todo lo que él dice, y se justifican sus actos creyendo que la culpa de todos sus males la tiene la esposa, cuando en realidad no existe mujer cruel ni tristeza en su hogar.

Lo importante de todo esto es darse cuenta del tiempo que se está perdiendo. Se creen embustes, se idealiza a un hombre perfecto que tiene “un solo defecto” y es el estar casado.

Por último, se debe aceptar y entender que hay hombres buenos que están solteros, dispuestos a tener una relación seria y abierta que pueden brindar la tan anhelada felicidad.

Recuerda esto:

Él no va a dejar a su esposa por ti.

Por más que te diga que le hubiese gustado conocerte antes de casarse, no va a dejar a su esposa por ti.

Por más buen sexo que le des, no va a dejar a su esposa por ti.

Por más que a te diga lo muy mal que se siente en casa, no va a dejar a su esposa por ti.

Porque él ya tiene algo seguro en casa. Tiene hijos y una mujer que, si bien, ya no la ama como antes, le sigue teniendo una gran estima por ser la madre de sus hijos. Y tú eres justamente lo que le falta para que él se sienta cómodamente: Ser la amante es como poner la cereza sobre el pastel, sólo vuelve más delicioso el postre.

En vez de renegar por el hecho de que él tarde mucho en cumplir con la promesa de dejar a su familia, reflexiona: ¿Es que acaso tan poco te haces valer que te resignas a una migajas de cariño y afecto de alguien que jamás podrá estar disponible para ti?

¿Es que acaso 10 minutos de comunicación y felicidad con él compensa horas y horas de angustia y de tristeza porque él no puede atender tus llamadas ya que se encuentra ocupado o con su familia?




Los mejores años de tu vida mientras eres la otra se te van pasando, linda. Y se pasan más rápido de lo que imaginas.

Tal vez cinco años de lucha porque ese hombre realmente sea tuyo, pudieron haber servido para conocer a otros 10 hombres que, si bien, la mayoría no te habría llamado la atención, al menos uno sí y éste tendría tiempo de sobra para estar contigo y vivirlo sin provocarte angustia o dolores de cabeza.

Porque esa relación que tienes con ese hombre casado tan sólo te cae cosas negativas. Más allá de que la gente te va a mirar mal, tu auto-concepto, tu imagen personal se va derrumbando día a día. Tal vez no te digas: “Que poco valgo como mujer para aceptar esto como amante“, pero tu inconsciente lo percibe así todos y cada uno de los días. Y se va volviendo una espiral negativa.

Además, las estadísticas tampoco están a tu favor. Sólo el 4% de los hombres que tienen una amante, terminan dejando a su esposa por estar con la otra.

Tú eres parte del 96% que estará esperando y desperdiciando su valioso tiempo en una ilusión que jamás se concretará.

Es momento de que te liberes y probablemente él te convenza de que ahora sí se decide. El problema es que, a partir de ahora, empezará tanto tu ruina como la de él.

Tu familia verá mal aquella relación. Los padres de él no querrán conocerte. La esposa de él seguramente, por venganza, le quitará parte de sus derechos que tiene como padre y ya no tendrás al hombre confiado y seductor de quien te enamoraste sino a alguien que se siente culpable de haber entrado a una relación contigo e infeliz porque extrañará a sus hijos.

No te mientas más: él no va a dejar a su esposa por ti. ¡Y qué bendición es que no lo haga! Porque gracias a esa experiencia empezarás a explorar lo que realmente vales y tendrás espacio y tiempo para dedicarte a conocer a otros tipos que puedan estar contigo y tenerte como la Opción #1.

Porque no se trata de medir tu grado de atractivo porque un hombre importante, ocupado y esposo de una bella mujer quiera ahora estar contigo ni que dependas de tal clase de atención, sino de que estando sola o en compañía sepas con total certeza que eres una gran mujer y que si alguien te prefiere sólo como la segunda opción, puede girar lentamente hacia la puerta e irse directamente a la M#%#%$… Poder decirle firmemente: “O me quieres completa… o sino ADIÓS"

Dolerá saber que al final fueron varios años de lucha que se fueron directo a la basura, pero al menos dejarás de engañarte. Te resistirás a la idea de volver a empezar de cero, quizás porque al estar enganchada a ese hombre, te olvidaste de tu círculo de amistades (o ya te daba vergüenza frecuentarlos), pero al menos ya tendrás tiempo y espacio para poder rehacer tu vida.

Ahora sí, rápido querida lectora, te animo a que dejes de ser la amante o la otra; que el tiempo más que oro, es vida. No vuelvas a perder tiempo con quien no puede estar contigo.La vida es muy corta para ser "la otra".





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