Muchos no quieren hablar del cáncer porque les da temor (así como tampoco lo hacen con la muerte o con los accidentes), sin embargo estar informados sobre el tema es una de las mejores armas contra la enfermedad.

Por eso vale la pena prestar atención a ciertos signos que nos da el cuerpo y que podrían indicar el desarrollo del cáncer:

Tos frecuente:

Además de deberse a la alergia o al cambio de temperatura, la tos está causada por diversos factores. Si constantemente se tiene catarro, aunque no se fume, es preciso consultar con un médico. Puede que se esté gestando un cáncer de pulmón, de garganta o de laringe.

También hay que prestar atención al dolor de pecho y a los síntomas similares a la bronquitis severa (las molestias se extienden a los hombros o debajo de los brazos).

Sangrado entre períodos:


Durante el ciclo menstrual la mujer puede experimentar un poco de sangrado aun cuando no está con la menstruación. Sin embargo cuando esto sucede muy a menudo y varias veces en el mismo mes puede deberse a un problema hormonal, el estrés, la inflamación del cuello del útero o el cáncer de endometrio.


Fiebre frecuente:

La leucemia es un tipo de cáncer que se desarrolla en la médula ósea y ataca las células de la sangre. Se producen glóbulos blancos enfermos o anormales y esto afecta la capacidad del organismo a prevenir o combatir las infecciones.

Pérdida de peso:

Sin hacer ningún tipo de dieta. Si bien adelgazar y estar “en forma” es un sueño para muchas mujeres si sucede “por que sí” está indicando una enfermedad. La pérdida repentina de peso puede estar asociado a algún tipo de cáncer.




Distensión abdominal:

El 10% de la población sufre hinchazón regularmente, sobre todo en el caso de las mujeres. Esta dolencia común está relacionada con el síndrome pre-menstrual, la indigestión o la acumulación de gases.

Pero si la inflamación se mantiene durante más de dos semanas (y se descarta el embarazo) y se empareja con pérdida de peso o sangrado conviene consultar a un médico para descartar que se trate de cáncer de ovario.

Moratones que no curan:

Si nos golpeamos contra algo o nos caemos es normal tener moratones o hematomas. El problema reside en su aparición sin motivos aparentes o en un proceso muy lento de curación (cuando van cambiando de color hasta desaparecer).

Esto puede ser una señal de que las plaquetas y los glóbulos rojos no están sanos e incluso de leucemia que no permite a la sangre transportar oxígeno ni coagular como corresponde.

Dolor articular:

Es cierto que las articulaciones pueden inflamarse y doler debido a un movimiento brusco, un exceso de esfuerzo o una mala postura, pero puede ser también un signo de algo más grave como el cáncer en los huesos.

Si tras hacer tratamientos, aplicar cremas, hacer masajes o ingerir pastillas el dolor articular no cede, quizás sea momento de un chequeo con un médico especialista en huesos.




Cambios en el aparato genital masculino:

Si se nota un bulto, una inflamación o dolor (entre otros cambios) en los testículos es preciso ir al doctor para determinar la razón. El cáncer testicular es de los más rápidos en avanzar. Según los médicos, los hombres de entre 15 y 55 años se pueden hacer un auto-examen en casa para ir monitoreando los cambios.

Además, no hay que desestimar los problemas para orinar: necesidad de ir al baño a cada rato, dificultad para comenzar a orinar o poca cantidad de orina. Esto puede ser síntoma de cáncer de próstata, una enfermedad que aparece sobre todo en los hombres mayores de 50 años.

Dolor en los ojos:


A veces nos pasamos muchas horas frente al ordenador o las pantallas que es normal a la noche tener los ojos enrojecidos, hinchados o cansados. También es frecuente que lagrimeen o que ardan. Sin embargo cuando durante un período de más de tres días (por ejemplo en vacaciones) los síntomas se mantienen, quizás sea momento de visitar a un médico.

Cambios en los senos:

Al igual que sucede con los hombres, las mujeres también pueden hacerse un examen de sus mamas cuando se bañan o frente al espejo. La aparición de bultos (que se pueden extender hasta las axilas), la supuración desde el pezón, los cambios en la piel o los dolores fuera del período menstrual han de ser analizados.




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