La aparición de manchas amarillentas o grisáceas en los dientes es un problema estético que alerta del desgaste prematuro del esmalte que protege las piezas dentales. Aparecen en forma de puntos o rayas y, de hecho, algunas veces ocupan más de la mitad del diente, por lo que es más notorio.

Esto se debe a que la dentina queda desprotegida por el deterioro de su capa superficial, lo cual facilita la absorción del color de ciertos alimentos y bebidas. Además, malos hábitos como fumar y consumir alcohol, algunos tipos de lesiones y los cambios fruto del envejecimiento tienen mucho que ver con su desarrollo.

Bicarbonato de sodio con jugo de limón:

Ingredientes:
Una cucharadita de bicarbonato de sodio (5 g). Una cucharada de jugo de limón (10 ml)

Preparación:
Humedece el bicarbonato de sodio con el jugo de limón fresco y aplícalo sobre los dientes con la ayuda de un cepillo. Deja que actúe de 3 a 5 minutos y enjuaga. Úsalo una vez al día, todos los días.

Bicarbonato de sodio con agua oxigenada:




Ingredientes:
Una cucharadita de bicarbonato de sodio (5 g). Una cucharadita de agua oxigenada al 3% (5 ml).

Preparación:
Combina los dos ingredientes hasta obtener una pasta suave y aplícala sobre los dientes durante 3 minutos. Enjuaga como de costumbre y úsalo todos los días, una vez al día.

Bicarbonato de sodio con aceite de coco:
Ingredientes:
Una cucharada de bicarbonato de sodio (10 g). Una cucharada de aceite de coco orgánico (15 g).3 gotas de aceite esencial de menta.

Preparación:
Incorpora todos los ingredientes en un recipiente y mézclalos hasta obtener una pasta cremosa. Unta el cepillo de dientes y frótalo durante 3 o 5 minutos. Enjuaga y úsala todos los días.

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