Masa
1 Kg. de harina de trigo (todo uso)
100 g. de mantequilla
6 Cdas. de leche en polvo
3 Huevos
2 Tazas de agua tibia
2 Cdas. de azúcar
1 Cdta. de sal
3 Cdtas. de levadura en polvo


Relleno
2 Kg. de jamón de pierna o jamón planchado
3 Paq. de tocineta
1 1/2 Taza de aceitunas rellenas con pimientos morrones
1 Taza de pasitas
Preparación
Mezclar la levadura, la sal y las dos tazas de agua tibia en un recipiente. Cubrir con un paño por unos minutos a temperatura ambiente. Agregar la harina, la mantequilla, la leche en polvo y los dos huevos batidos. Amasar, cubrir un paño y dejar reposar por media hora a temperatura ambiente. Espolvorear la superficie con harina.
Dividir la masa en dos, tres o cuatro partes iguales. Extender con un rodillo cada masa por separado en forma rectangular hasta obtener un centímetro de espesor. Sofreír las tocinetas en la sartén. Distribuir sobre la masa rebanadas de jamón, tocinetas, pasitas y aceitunas de manera uniforme. Doblar las puntas hacia adentro y enrollar como un brazo gitano. Decorar al gusto con recortes de masa en tiritas o bolitas. Barnizar con una brocha utilizando el huevo sobrante. Dejar reposar. Colocar en el horno a 350 ºF sobre una plancha de metal enharinada durante una hora. Al estar dorado, sacarlo y dejarlo enfriar. Adornar formando flores de pascua con pimentones rojos y verdes.
Notas: Puede utilizar un relleno más ligero sustituyendo el jamón de pierna por jamón de pavo o, más elegante, por salmón ahumado.

Ingredientes:

Tomate frito aromatizado con tomillo, romero, ajo, sal y pimienta.
Salsa Bechamel espesa.
2 berenjenas.
500 gramos de carne picada (lo ideal, de cordero, pero puede ser vacuno)
2 patatas o papas.
1 cebolla
1 diente de ajo
Queso parmesano rallado y pan rallado.
El tomate frito:
Lo primero que vamos a hacer es ponernos a freír los tomates, con nuestra receta del tomate frito casero. La única diferencia frente a la receta que tenéis en el enlace es que en lugar de condimentar solamente con sal y azúcar, vamos a añadir un bouquet de hierbas aromáticas, (Una ramita de romero y otra de tomillo), un poco de ajo picado y un poco de pimienta negra recién molida. Freiremos los tomates y cuando estén listos, retiramos el bouquet de romero y pasamos por el pasapurés, obteniendo un tomate con grandes notas aromáticas. (Si quieres puedes hacer como yo una buena cantidad, y les sobrará bastante)
Ese tomate, es luego estupendo para preparar pizzas caseras, o para alegrar unos espaguettis o cualquier otro plato que lleve tomate, como albóndigas, pollo, etc.
La salsa blanca o salsa Bechamel:
Para hacer la bechamel, disolvemos en dos cucharadas de aceite un buen pegote de mantequilla, y una vez disuelto, le añadimos dos cucharadas de harina, y una vez mezclado y tostado, añadimos poco a poco, sin parar de remover, entre 3/4 y un litro de leche entera, a chorritos, formando una crema más o menos espesa. Al terminar, rectificar de sal y pimienta y añadir un poco de nuez moscada.
Una vez hechos esos dos preparados básicos con carácter previo a la preparación de la receta, la Moussaka es un plato que se prepara en un ratito.
Las Patatas o papas:
 Cortamos las patatas en rodajas tipo panadera y las freímos sin llegar a dorarlas. Reservamos.
Las Berenjenas:
Comenzamos cortando las berenjenas en rodajas longitudinales de aproximadamente medio centímetro de grosor, y las dejamos sobre un papel absorbente de cocina, con un poco de sal. Así, en unos 30 minutos, las berenjenas sueltan su agua y ya no amargarán en nuestra receta.  Una vez las tenemos listas, las freímos ligeramente en aceite caliente y las reservamos quitandoles el exceso de aceite en otro papel de cocina. Reservamos.
La carne:
Freímos una cebolla muy picadita, con un ajo también en trozos bien pequeños, y la carne picada. En la receta original, se debe usar carne de cordero, puedes pedir en la carnicería que le piquen una pata de cordero. Si lo prefieres también se puede hacer, y queda estupendamente, con carne picada de ternera, o de cerdo, y también sera un éxito en casa. Una vez tengas la carne y la cebolla bien cocinadas, añadimos medio vaso de vino blanco, le añadimos seis o siete cucharadas de nuestro tomate frito y dejamos cocinar unos minutos, mientras mezclamos bien. Si les gusta, puedes añadir una o dos hojas de menta muy picadas y un poco de canela moviendo hasta integrarlos bien. Rectificar de sal y pimienta y reservar para el montaje del plato.
El montaje de la Moussaka griega:
En la parte de abajo de una fuente apta para horno, que enmantequillaremos para poder desmoldar bien después, colocamos una capa de papas que tape el fondo. Sobre ella, colocamos unas berenjenas cubriendo totalmente las papas.
Ahora una capa de carne picada. Sobre la carne otra vez ponemos una capa de berenjenas, y otra de carne. Finalmente, cubrimos todo con la salsa bechamel. En resumen, empezando por abajo, papas, berenjenas, carne, berenjenas, carne, bechamel.
Y lo llevamos al horno. Temperatura 170º durante 12 minutos. Luego cubrimos con queso rallado mezclado con pan rallado y lo gratinamos durante otro par de minutos, y a comer.




1. Te quiero no por quien eres, sino por quien soy yo, cuando estoy contigo…

2. Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar…

3. Sólo porque alguien no te ame como tu quieres, no significa que no te ame con todo su corazón…

4. Un verdadero amigo, cuando te toma de la mano, te llega al corazón…

5. La peor forma de extrañar a alguien, es estar sentado a su lado y saber que nunca lo conocerás…

6. Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa…

7. Puede que para el mundo, seas solo una persona, pero para alguna persona tú eres el mundo…



8. No pases el tiempo con alguien que no esté dispuesto a pasarlo contigo…

9. Quizás, Dios quiera que conozcas a muchas personas “que no son”, antes de que conozcas a la persona “que es” la adecuada, para que cuando al fin la conozcas, sepas estar agradecido…

10. No llores porque se terminó, sonríe porque sucedió…

11. Siempre habrá personas que te lastiman, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y solo ser más cuidadoso para decidir en quien confías otra vez…

12. Conviértete en una mejor persona y asegúrate de saber quién eres, antes de conocer a otros y esperar que ellos te digan quien eres…

13. No te esfuerces tanto, las mejores cosas suceden cuando menos te las esperas…

• Quizás algún amigo esté necesitando alguno de estos pensamientos, envíalo a las personas que por alguna razón están en tú corazón.

"Todo lo que sucede, en tu vida, ya sea malo o bueno, es porque Dios lo permite, para tu bien"Gabriel García Márquez.





Estaban dos amigos tomando un café y mientras conversaban uno de ellos comentó:

-Mi madre me llama constantemente a la oficina, por cualquier cosa y siempre acaba pidiéndome que vaya a conversar con ella. Es terrible, siempre las mismas quejas, que se siente sola, que le duele esto, lo otro...
La verdad es que voy muy poco a visitarla y creo que es porque me molesta su forma de ser.
Ya sabes como son los viejos; cuentan las mismas cosas una y otra vez y yo estoy muy ocupado.
Tu ya sabes que siempre me falta tiempo, los compromisos de trabajo, mi esposa, mis hijos, mis amigos. No tengo tiempo para dedicárselo como ella quiere.
El amigo que lo escuchaba con mucha seriedad, le respondió:
-Yo en cambio, converso mucho con mi mamá; cada vez que estoy triste, voy para pasar un rato con ella; cuando me siento solo o cuando tengo un problema y necesito fortaleza, voy a visitarla y ella me reconforta, me anima y siempre termino sintiéndome mucho mejor.
-Supongo que tu eres mejor persona que yo, dijo sincerándose el primero.
- No creas, soy igual que tu, o al menos lo era.
Porque la verdad es que visito a mi mamá en el cementerio. Murió hace tiempo, mientras estuvo conmigo yo tampoco iba a conversar con ella, pensaba y sentía lo mismo que tú. Y no sabes cuanta falta me hace ahora su presencia, cuánto daría ahora por sentir las caricias que con tanto amor me prodigaba y que yo estúpidamente rechazaba porque pensaba que ya no era un niño.





Cuánta tristeza me da no haber escuchado sus consejos. ¡Yo sé lo que hago! le gritaba. Y por no escucharla, cometí un montón de errores.
Ay amigo, si supieras como la extraño. Ya es tarde, pero ahora me doy cuenta de que fue mi mejor amiga.
Yo tampoco tenía tiempo, mis ocupaciones eran tantas que casi no la visitaba y cuando lo hacía, era solo por unos minutos. Sin embargo, ahora que ya no está le dedico muchísimo tiempo, pero sintiéndome culpable y miserable. 

Fíjate que necio, cada vez que sentado en la tierra fría del camposanto miro su foto en el mármol gris, puedo leer las palabras que mande grabar, “Te amo” Sin embargo ella nunca las escuchó de mis propios labios.
Por eso cada vez que la visito le pido a ella y a Dios que me perdonen por haber sido tan duro, por haberla tratado mal, por haberle gritado, por ser tan brusco, tan hipócrita, y por el poco afecto que le di. Pero no hay respuesta, solo silencio y cuando una brisa acaricia mis mejillas, siento que ella me perdona y a pesar de todo se que me sigue amando con todo su corazón.
Mirando a su amigo con los ojos llenos de lágrimas, le dijo: - Discúlpame, no quería avergonzarte, pero si de algo te sirve mi experiencia, conversa con ella, hoy que la tienes, valora su presencia, agradécele por las virtudes que seguro posee, deja a un lado sus errores, que de una u otra manera, forman parte de su ser. No esperes a que ya no esté contigo, porque entonces el dolor llegará hasta lo más profundo del alma y te darás cuenta que ya nunca podrás hacer lo que dejaste pendiente, será un vacío que nunca podrás llenar. No permitas que te pase lo que me pasó a mí.
De regreso a su oficina, iba pensando en las palabras de su amigo. Cuando llegó, dijo a su secretaria: ¡Por favor, no me pase mas llamadas! Comuníqueme con mi madre y también cancele todas las citas de mi agenda, porque este día lo dedicaré a ella.
“No dejes pasar este día sin decirle a tu madre TE AMO”








Un muchacho pobre, vendía mercancías casa por casa, para pagar sus estudios universitarios, un día vio que solo le quedaba una simple moneda de diez centavos, y tenía hambre.
Decidió que pediría comida en la próxima casa, sin embargo, sus nervios lo traicionaron cuando una encantadora mujer le abrió la puerta; y en lugar de comida pidió un vaso de agua.
Ella percibió que el joven tenía hambre, así que le trajo un gran vaso de leche. El lo bebió, y entonces preguntó:
-¿Cuánto le debo?-
-No me debes nada contestó ella, mi madre siempre nos enseñó que nunca debemos aceptar dinero por amar y ayudar al prójimo.
El le dijo... -Entonces, le agradezco de todo corazón! Cuando Howard Kelly se fue de esa casa, no solo se sintió más fuerte, si no que también su Fe en Dios y en los hombres era más sólida. Había estado listo a rendirse y dejarlo todo, pero la actitud de esa mujer le llevo a seguir adelante. Años después esa mujer enfermó gravemente. Los médicos locales no pudieron darle una solución y finalmente le enviaron a la gran ciudad y llamaron al Dr. Howard Kelly para consultarle. Cuando este oyó el nombre del pueblo de donde venía la paciente, se le iluminaron los ojos. 


El Dr. Kelly subió de inmediato para ver a la paciente, la reconoció enseguida y empezó a ver los estudios y análisis, para determinar cual era la mejor forma de salvarle la vida Desde ese día el prestó, la máxima dedicación a este caso.
Después de una larga lucha, la mujer ganó la batalla. Estaba totalmente recuperada. Con preocupación y timidez, la mujer pidió que le trajeran la cuenta, y como el hospital era de categoría, pensó que tal vez tendría que trabajar toda su vida para pagar todo el tratamiento.
Al cabo de unos minutos, recibió un sobre de la administración del hospital. Con nerviosismo lo abrió, y para su sorpresa pudo leer lo siguiente:
Esta factura fue pagada hace muchos años con un vaso de leche.  Firmado: Dr. Howard Kelly.

Lagrimas de alegría inundaron sus ojos y con su corazón lleno de felicidad, agradeció a Dios:
“Gracias, Señor porque tu amor se ha manifestado en las manos y los corazones de los hombres”.
Nada en la vida podrá separarnos del amor de Dios” Romanos 8:38


No te detengas en lo malo que has hecho; camina hacia lo bueno que puedes hacer.
No te culpes por lo que hiciste, decide no repetirlo.
No te mires con tus ojos, contémplate con la mirada de quien amas.
No pienses en lo largo que es el camino de tu transformación, sino que en cada paso que des estarás más cerca de ser lo que quieres ser.
No confíes en tus propias fuerzas; pon tu vida en manos de Dios.
No trates que otros cambien; comienza por tu propia vida.
Deja que el amor te inunde y no te defiendas de él.
Sólo contempla la meta y no veas lo difícil que es alcanzarla.
Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.
No sufras hoy por lo que viene, recuerda que "cada día tiene su propia finalidad”.
Busca alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe.
Ante cualquier provocación, trata de responder en lugar de reaccionar.
Si tu felicidad y tu vida dependen de alguien que no es Dios, estás apoyando la escalera en la pared equivocada.
Aprende a mirarte con amor y respeto.
Vivir Sirviendo, Vivir Amando.
¡¡Que éste sea el mejor día de tu vida, bendecido por el amor de Dios!!





Dos hermanos, uno de cinco y otro de diez años, iban por las casas pidiendo algo de comer. Estaban muy hambrientos, pero por más que rogasen por un poco de comida, encontraban una y otra vez el mismo tipo de respuesta: "trabajen y no molesten", "aquí no hay nada, pordioseros”... Pasaron así casi toda un mañana y finalmente, desanimados y tristes los niños se sentaron en un banco de la plaza. Una mujer, al verlos llorando, se compadeció de ellos y les entregó una botella de leche.

¡Qué fiesta! Ambos se sentaron nuevamente. El hermano mayor simulaba estar saboreando la leche, decía: “Qué exquisita está esta leche”, mirando de reojo al pequeñito.
"Ahora es tu turno. Sólo toma un poquito" Y el hermanito, le respondía: "¡Está sabrosa!"
"Ahora yo", dijo el mayor que seguía fingiendo, porque su propósito era que el pequeño se bebiera toda la botella.
"Ahora tú", "Ahora yo", "Ahora tú", "Ahora yo"...
La mujer, observaba esa escena con su rostro humedecido por las lágrimas, sin poder creer lo que estaba viendo. Esos "ahora tú", "ahora yo" quebrantaron su corazón...
Y entonces, sucedió algo que le pareció extraordinario.




El mayor comenzó a cantar, a danzar, a jugar fútbol con la botella vacía de leche. Estaba radiante, con el estómago vacío, pero con el corazón rebosante de alegría, brincaba con la naturalidad de quien no hace nada extraordinario, con la naturalidad de quien está habituado a hacer cosas extraordinarias sin darles la mayor importancia.

De aquel niño podemos aprender una gran lección: "Quien da es más feliz que quien recibe" Es así que debemos amar. Sacrificándonos con tanta naturalidad, con tal elegancia, con tal discreción, que los demás ni siquiera puedan agradecernos el servicio que les prestamos".

¿Cómo podrías hoy encontrar un poco de esta "felicidad" y hacer la vida de alguien mejor, con más "alegría de ser vivida"? ¡Adelante, levántate y haz lo que sea necesario!

Cerca de ti puede haber un amigo que necesita de tu hombro, consuelo, o quizás un poco de tu alegría y compañía.

Jesús te dice:
“Dios los bendecirá a ustedes, los que ahora pasan hambre, porque tendrán comida suficiente. Dios los bendecirá a ustedes, los que ahora están tristes, porque después vivirán alegres” Lucas 6:21





Todos, desde niños hasta adultos, experimentamos miedos, timidez, vergüenza. Sentirse ansioso en una situación particularmente incómoda nunca es agradable. Sin embargo, cuando se trata de niños, experimentar este tipo de sentimientos es normal y necesario.
Sentir y lidiar con la ansiedad puede preparar a las personas más jóvenes a hacer frente a las situaciones del futuro.
La ansiedad y el miedo:
La ansiedad es una «aprensión sin una causa aparente» Suele ocurrir cuando no existe una amenaza inmediata a la seguridad o bienestar de una persona, pero se siente como algo real y el corazón late con velocidad, el cuerpo empieza a transpirar, la boca se seca y la mente se bloquea. En ciertos casos, cuando un niño siente miedo a determinadas cosas puede ser positivo porque hace que se comporte de una manera más prudente. Por ejemplo, un niño que tenga miedo al fuego evitará jugar con fósforos.
La naturaleza de las ansiedades y de los miedos cambia a medida que los niños crecen y se desarrollan: Los bebés experimentan ansiedad ante los extraños, abrazando fuertemente a sus padres cuando personas que no reconocen se acercan a ellos. Los niños de corta edad temen a cosas que no son reales, como los monstruos y los fantasmas.
A medida que los niños crecen, un tipo de miedo puede desaparecer o ser reemplazado por otro. Un niño que no puede dormir con la luz apagada a los cinco años, más tarde, quizás disfrute de una historia de intriga. Otros, tal vez, quieran acariciar a un león en el zoológico, pero tienen pánico a una araña.
Los niños generalmente temen situaciones u objetos específicos, después de haber tenido una experiencia desagradable, como la mordedura de un perro o un accidente.
Los adolescentes experimentan un tipo de ansiedad relacionada con la aceptación social y los logros académicos. La ansiedad asociada a situaciones sociales puede tener efectos a largo plazo. Por ejemplo: un niño con miedo a ser rechazado, puede dejar de aprender ciertos hábitos para relacionarse en la sociedad, facilitando su aislamiento.
Muchos adultos se sienten atormentados por miedos que comenzaron a partir de experiencias en la infancia. El miedo de un adulto para hablar en público puede ser el resultado de haber sido avergonzado frente a sus compañeros del colegio muchos años atrás.
Las fobias:
Cuando las ansiedades y los miedos persisten, pueden llegar a convertirse en fobias, es decir, un miedo que es extremo, severo y persistente.
Millones de personas de todas las edades, sufren de diversos tipos de fobias: Fobia a los insectos, a la oscuridad, a las alturas, a estar encerrado, a los espacios abiertos…
Pero la que más me llamó la atención es la «Teofobia»: Fobia a Dios. La Teofobia es un anormal e injustificado miedo a Dios.
Quienes padecen de esta fobia, piensan que Él los va a castigar por todo lo que digan o hagan y lo ven como un tirano, cruel, despiadado, implacable y violento.
La Biblia habla de temer a Dios, en el sentido de tenerle un profundo respeto, pero tener miedo a Dios, es algo muy distinto. Muchas personas viven en un constante estado de ansiedad y preocupación, pensando que Dios en cualquier momento los juzgará y castigará.
Si te sientes identificado con este tipo de fobia quiero decirte, que te han engañado. En algún momento de tu vida te han atemorizado con esa idea de Dios que no se corresponde con la verdad. Dios no es ningún verdugo, no está con un látigo en su mano esperando que hagas algo mal, para castigarte.
¡No! Dios no es así, todo lo contrario, es un caballero con mayúsculas. Su amor es incondicional y siempre está a tu lado dispuesto a perdonarte, guiarte y ayudarte, si reconoces tus errores y tu necesidad.
Hace unos años yo no podía hablar en público. Tenía lo que se llama «pánico escénico». Por todos los medios posibles intenté corregir este problema, pero no había forma. Hasta que un día le pedí a Dios que me ayudara a superar esta situación y a continuación fui a dar mi primera conferencia. Sin hacer nada especial, el problema se solucionó.
Si estás leyendo esta historia y sientes que estás atrapado en algún tipo de fobia, te animo a que hagas sencillamente lo que yo hice y verás cómo cualquier miedo que te esté paralizando, desaparecerá
.






¿Te has preguntando alguna vez, cómo es tu fe?
¿Es realmente sincera, o simplemente esta basada en hacer algunas cosas buenas?
La fe es un tema complejo de explicar, pero no difícil de entender.
Si tienes fe, confiarás ciegamente en las promesas que Dios te ha hecho, sin ponerle
 límites de tiempo, pues entenderás que para Dios el tiempo es relativo.
Si tienes fe, tu corazón estará lleno de serenidad, porque la paciencia es una virtud
que proviene de la fe.
Si tienes fe, mirarás al futuro con 
optimismo y esperarás confiadamente
 en lo que Dios tiene para ti.
Dios no deja promesa sin cumplir. En Su tiempo se cumplirá.
Pero a veces creemos por lo que vemos y no por fe, es decir por lo que no se ve.
 Deberíamos creer, en lo que Dios ha dicho, aun cuando no podamos verlo ni oírlo.
Ahí está la diferencia, si tienes fe, esperarás pacientemente, esperarás feliz, tranquilo, 
sin angustias, ni ansiedades, porque aunque tu ojos no lo vean, en lo más 
profundo de tú corazón, sabes que Dios está trabajando.
Porque aunque tus oídos no oigan, tu alma está segura que la respuesta llegará.
La mayoría de las veces creemos solo en lo que podemos ver, el día que empecemos a creer en  aquello que oído nunca escuchó, en aquello que ojo nunca vio, entonces grandes cosas 
acontecerán en nuestras vidas.
Porque Dios sabrá que tu fe, es una fe madura y Él hará que Sus promesas sean cumplidas en ti.
Recuerda, ten fe en aquello que tu oído nunca escuchó y en aquello que tu ojo nunca vio.
La grandeza de Dios es infinita y es para ti, EL solo te pide que confíes en él, que tengas Fe…
¡¡Confía en Dios y espera confiado, que con el tiempo, no solo responderá a tus necesidades, 
sino que también te dará todo aquello que 
anhela tu corazón!!




Una vez un hombre rico le entregó una canasta de basura a un hombre pobre.

El hombre pobre le sonrió y corrió con la canasta, la vació, la lavó y la lleno de flores y se la dio de regreso al hombre rico.

El Hombre rico asombrado le preguntó: ¿Por qué me la das llena de flores... Si yo te la di llena de basura?. El hombre pobre le contesta: "Porque cada uno da lo que tiene en su corazón".


2 Conrintios 9:7
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
Duele, pero en ocasiones no queda más remedio que decir adiós.
Unas veces nos despedimos de un amor, otras de un familiar o una amistad especial…

Decir adiós no es sencillo, y es especialmente difícil cuando la persona que se ha marchado de nuestro lado era un ser querido.

Pero debemos saber decir adiós, aceptar el final, y saber continuar pese al dolor de nuestro corazón.

Los temas de adiós y despedidas son muy difíciles tanto escribir como leer, porque un adiós significa que un vacío ha quedado en tu corazón. En nuestro paso por la vida hay muchos adioses que se dicen a personas que han pasado por nuestras vidas, amigos que se han alejado, amores que nos abandonaron o abandonamos, familiares que hemos amado con todo nuestro corazón y que la muerte se los llevó donde ya nunca mas volverán…

Por cada adiós hay un vacío, no es fácil cerrar los ojos y hacer de cuentas como que no está pasando nada en nuestras vidas, al contrario, de alguna manera son sueños que se nos han ido rompiendo.

Las tristezas del adiós pinchan como una aguja en el corazón.
-Diferentes adioses que hemos dado en nuestra vida-
Dolió ese adiós que tuviste que decir, quedaste con el corazón destrozado, tus lágrimas se secaron dejando ojos sin vida, sin luz, pensando en el adiós…

¿Son los demás quienes se marchan, o nosotros quienes nos quedamos? ¿Cual es la medida de la distancia, con los que mueren o con los que dejan de amarnos y simplemente nos olvidan?

¿Quién se va, quien se queda?
Una buena pregunta que nos hacemos. Quizás somos nosotros las que nos vamos y los demás quienes se quedan sufriendo… (Para pensar).

El olvido también es una forma de decirnos adiós, significa que ya no estamos en la vida de quienes se alejaron de nosotras; perder así a la persona que se ama es algo fuerte, es como que caminásemos por cuartos oscuros y no encontrásemos luz que nos ayude a salir de la soledad.
Duele mucho decir adiós
cuando nos aman y amamos.
Por eso nos duele tanto esa palabra, "adiós".
-Porque parece eterno-

Pero aun sabiendo el dolor que pasas, recuerda que el tiempo lo cura todo, aunque en ocasiones el proceso parezca interminable. Llegará el día en que despertarás queriendo volver a vivir, deseando renacer de nuevo.

La persona que ama sólo se da cuenta de todo el dolor que conlleva esa pena cuando algo termina, sobre todo cuando es algo definitivo y terminante. En cada etapa de nuestra vida más de una vez debemos decir adiós a alguien que hemos amado, cuando decimos adiós rompemos con todo el pasado y volvemos a ser tan libres como podamos.

-No pienses que tu vida acaba con el adiós-
Recordemos con amor y cariño todo aquello que hemos vivido, intentemos olvidar los adioses que nos han dicho y que también hemos dado nosotras mismas. Todos los días supone un constante recomenzar en nuestra vida, nada parece eterno, nada parece para siempre.
Recuerda que sólo muere lo que no era verdadero.

Sigamos con nuestras vidas,
con cada caída nos volveremos a levantar.
La experiencia nos servirá para madurar. Es bueno guardar silencio cada día, para ver qué nos pasa y hacia donde queremos ir. Debemos aprender a cerrar capítulos para volver abrir otros nuevos, pero con más experiencias y menos fallos. Es bueno que siempre nos miremos al espejo y sepamos desear seguir con nuestra vida, progresar, madurar, luchar y disfrutar.

Recuerda que todos los seres humanos estamos hechos para vivir acompañados, y por muchos malos momentos que hayamos tenido, lo más hermoso es poder volver a empezar, y saber que entre nosotras y nuestra pareja no habrá adioses porque con seguridad habremos encontrado la persona justa para nosotras.

Recuerda que para probar la dulzura de la vida, habremos probado la amargura.
El AMOR SINCERO será lo único que te hará feliz, eso es algo que mereces, puedes lograrlo…

Shoshan.

John Powell, un profesor de Loyola University en Chicago, escribió esta historia basada en un hecho real, sobre un estudiante de su clase de Teología de la Fe, llamado Tommy.

Hace unos años atrás, estaba observando a mis estudiantes mientras entraban al salón de clases. Ese fue el primer día que vi a Tommy con su larga cabellera rubia. Sé que no es un asunto de importancia, pero por alguna razón, de inmediato catalogué a Tommy como una persona rara y extraña... muy extraña.

Tommy resultó ser el ateo de la clase. Él lo objetaba absolutamente todo, con una sonrisa sarcástica, o suspirando irónicamente ante la posibilidad de un Dios que nos ama incondicionalmente. Así y todo, el primer semestre transcurrió en una relativa paz.

Cuando se acercó para entregarme su examen final, me preguntó en un tono algo cínico,

-¿Cree usted que alguna vez encontraré a Dios?

-¡No!, por supuesto que no, le dije.

-¿Por qué no?, me respondió, yo creía que ése era el producto que usted estaba vendiendo.

Un poco molesto, me acerqué a Tommy y le dije:

-Creo que tú nunca encontrarás a Dios, pero estoy absolutamente seguro de que Él, te encontrará a ti, en algún momento de tu vida.

Se encogió de hombros, como si mi respuesta no le interesara y salió del salón de clases. Un tiempo después me enteré que Tommy se había graduado, pero también me contaron que Tommy padecía de una grave enfermedad.

Para mi sorpresa, Tommy vino a verme. Al entrar en mi oficina lo vi muy demacrado y su larga cabellera había desaparecido debido a la quimioterapia, pero sus ojos brillaban y su voz era muy firme.

-Tommy, he pensado mucho en ti, me contaron que estás enfermo, ¿es cierto?

-Oh, sí, muy enfermo, me respondió, tengo cáncer. Los médicos no me dan muchas esperanzas.

-¿Y como te sientes al pasar por esta situación con tan sólo 24 años?

-Bueno, podría ser peor.

-¿Cómo dices?

-Peor es llegar a los cincuenta años sin tener valores o ideales; o a los sesenta creyendo que beber, seducir mujeres y hacer dinero es lo más importante en la vida. En realidad vine a verlo por algo que usted me dijo el último día de clases. Le pregunté si creía que yo alguna vez a encontraría a Dios y usted me dijo que no. Pero recuerdo que usted añadió: Pero Él te encontrará a ti. Desde hace un tiempo estuve pensando mucho en esto y comencé una búsqueda muy intensa cuando los doctores me diagnosticaron que el tumor era maligno. ¿Alguna vez ha tratado de hacer algo con mucho esfuerzo, sin obtener ningún resultado? Eso es lo que me ocurrió. Empecé a golpear con mis puños las puertas del cielo, pero Dios no salió para abrirme.

Pero un día desperté y en lugar de estar lanzando mis reclamos inútiles por encima de ese muro de ladrillos a un Dios que posiblemente no estuviera ahí, me rendí. Decidí que en realidad ya no me importaba nada, ni siquiera la vida después de la muerte. Decidí pasar el tiempo que me quedara haciendo algo más provechoso.

Pensé en usted y en sus enseñanzas y recordé otra cosa que usted nos había dicho: La mayor tristeza es pasarse la vida sin amar. Pero sería igualmente triste pasar por la vida e irse sin nunca haberle dicho a los que uno ama, que los ama. Así que empecé por el más difícil, mi padre.

Él estaba leyendo el periódico y le dije: Papá

-¿Qué?, preguntó sin quitar sus ojos del periódico.

-Papá, quisiera hablar contigo.

-Bueno, habla.

-Papá, es algo verdaderamente importante.

Bajó el periódico lentamente, ¿De qué se trata?

-Papá, yo te amo. Sólo quería que lo supieras.

El periódico se cayó de sus manos. Entonces mi padre hizo dos cosas que no recuerdo que hubiese hecho antes. Lloró y me abrazó. Estuvimos hablando toda la noche. Me sentí muy bien de estar cerca de mi padre, de sentir su abrazo y de oírle decir que me amaba.

Fue más fácil con mi madre y con mi hermano menor. También ellos lloraron conmigo y nos abrazamos, nos dijimos cosas bonitas los unos a los otros y compartimos las cosas que habíamos guardado en secreto por muchos años.

Sólo me arrepiento de una cosa, de haber esperado tanto tiempo. Ahí estaba, comenzando a abrirme a todas las personas que siempre habían estado tan cerca de mí.

De pronto me di cuenta y me dije: ¡Aquí esta Dios! No vino a mí cuando yo le pedía. Me imagino que yo me porté con Dios como un entrenador de animales sosteniendo el aro para que saltaran: ¡Vamos, salta! Te doy tres días, tres semanas. Me di cuenta de que Dios hace las cosas a Su manera y a Su hora. ¡Me había encontrado! Usted tenía razón, me encontró aún después de que yo dejé de buscarlo.

-Tommy, le dije con un nudo en la garganta, -yo creo que estás diciendo algo muy importante. La manera más segura de encontrar a Dios: es la de no tratar de hacer de Él una posesión personal, un liberador de problemas, un consuelo instantáneo en tiempos de necesidad, sino abrirse al amor. Sabes, el apóstol Juan dijo eso: Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en el.

-Tommy, ¿podría pedirte un favor? ¿Por qué no vienes a mi clase de Teología de la Fe y cuentas este importante testimonio? Si lo hago yo, no tendrá el mismo efecto que puede tener al contárselo tú.

-No sé, yo estaba listo para usted, pero no sé si para su clase.

-Piénsalo Tommy y si quieres hacerlo, llámame.

Pasó un tiempo y Tommy llamó al profesor:

-No voy a poder ir a su clase, le dijo. ¿Podría contarles usted mi historia? ¿Le contará usted al mundo entero, que Dios es Amor?

-Sí, Tommy, les diré a todos cómo Dios te encontró, será una gran satisfacción para mí poder hacerlo.

Pasaron pocos días y recibí la noticia, Tommy había partido de este mundo para encontrase para siempre con su amigo Jesús.
Cuenta la historia que un día llamaron a la puerta de un convento. Pedro, el portero, vio con asombro que un hortelano de tierras cercanas le entregaba un hermoso racimo de uvas.
-Hermano: Te regalo este racimo de uvas en agradecimiento por la buena atención que me prestas cada vez que vengo al convento. 
El portero mientras lavaba el racimo, ya se imaginaba el gran festín que se daría. Pero, de pronto, se acordó de que en el convento había un hermano que había perdido el apetito debido a su enfermedad y pensó que si se lo regalaba, le ayudaría a reponerse y a recobrar el apetito. Sin pensar se lo llevó. El enfermo, al ver el racimo se sorprendió por su hermosura y agradeció a Pedro por su regalo.
Pero una vez que Pedro se había marchado, el enfermo, decidió no comerlo y dárselo al hermano enfermero que con tanto amor y desvelo lo atendía todas las noches. Así que llamó al enfermero y le contó que el portero le había traído este hermoso racimo, pensando que le ayudaría en su enfermedad. 
“Cómelo tú, le dijo, yo no tengo nada de apetito”. El enfermero no quería aceptarlo, pero ante la insistencia del enfermo, decidió comerlo en su cuarto dando gracias por tan preciado regalo.
Pero de camino a su habitación pensó que era mejor dárselo al cocinero que todos los días se esmeraba para que todos los frailes comieran lo mejor. Así que se dirigió a la cocina y le dijo al cocinero: Hermano este hermoso racimo es para ti, para que saborees estas exquisitas uvas.
Y así el racimo fue pasando de hermano a hermano por todo el convento, hasta que llegó de nuevo a la portería donde Pedro, extrañado decidió que el racimo no diera más vueltas, lo comió con tal gusto que le parecieron las uvas más sabrosas, del mundo.
“Cuando te interesas por el bien de los demás y compartes de lo tuyo para ayudar a otros, el Señor te lo devuelve, con la misma alegría que tú lo compartiste”
Todos sabemos lo importante que es para el desarrollo intelectual de los niños adquirir el hábito de la lectura. Por tanto, partiendo de la base de que todos los niños imitan el comportamiento de sus progenitores, si los padres son aficionados a la lectura, a los pequeños les terminará picando el gusanillo del libro. Una buena manera de iniciar a los niños en la lectura es a través de los cuentos.

Actualmente, hay multitud de cuentos diversos: unos vienen con pegatinas, otros son colorear o traen desplegables. Es importante que el niño escoja el libro que le gusta para que tenga interés por leerlo. Evita que lo haga en contra de su voluntad, porque es posible que esta actividad produzca en él el efecto contrario.

Motivar en la lectura a los niños...
La gran dificultad a la hora de motivar al niño en la lectura reside en la falta de conocimiento, que tienen muchos padres, a la hora de situar a su hijo en este camino. El interés por la lectura puede ser sugerido al niño de una forma sencilla, espontánea y duradera, si tu hijo empieza a tener contacto con los libros desde muy pequeño, antes incluso de aprender a leer.

Si los niños están familiarizados con los libros, según algunas investigaciones, se encontrarán más preparados para tener éxito en los estudios. El acto de leer o simplemente de ojear un libro estimulará la inteligencia, la imaginación y la creatividad de los niños. Empieza hoy mismo a construir ese hábito diario tan enriquecedor para él y haz de tu casa una gran biblioteca. ¡Motiva a tus hijos a que lean!.

Consejos para fomentar la lectura en los niños
1. Predica con el ejemplo. Para empezar, es necesario que tu hijo te vea, siempre que sea posible, con un libro en la mano. Los niños sentirán más interés por leer un libro si ven que este hábito está presente en su entorno. Piensa que a los niños les encantan copiar e imitan como una forma de aprendizaje. Si ellos notan que te gusta leer y que tratas los libros con cuidado y respeto, ellos probablemente, harán lo mismo.

2. Fomenta el contacto con el libro. Es necesario estar convencido de que la lectura debe ser empleada como una forma más de diversión y no como una obligación. Los libros no deben ser introducidos en el entorno cotidiano del niño sólo cuando empiece la escuela o esté aprendiendo a leer. El contacto con los libros debe empezar antes.

3. Estimula sus sentidos. Cuando el bebé consiga sentarse firme en el suelo o en la cuna, ofrécele libros para que los maneje. Cómprale cuentos educativos, ¡le encantará!. Existen en el mercado pequeños y curiosos libros hechos con tela, e incluso con material plástico, indicados para el juego a la hora del baño.

Existen también pequeños diccionarios para que tu bebé se vaya familiarizando con las palabras, las letras, relacionándolas poco a poco a la imagen. El secreto a esta edad es hacer que el bebé vea el libro como un juguete más, con el cual podrá aprender, tornarse mayor, descubrir, crear fantasías, y oír muchas historias interesantes y encantadoras. Al principio, trata de dar preferencia a los libros ilustrados, con pocas palabras, y haz que tu hijo lo toque, lo acaricie y lo huela. Existen libros que contienen sonidos, trozos de lana y otros materiales para que los bebés disfruten también con el tacto. ¡Los hay también con olores!
4. Léele en voz alta. Cuando ya sea más mayorcito, lo ideal es leerle en voz alta, siguiendo siempre las historias del libro. Actualmente, muchos libros se venden con CD, una idea genial que encanta a los más pequeños. Dedica un rato todos los días para compartir con tus hijos en brazos el placer de leer un cuento, lejos de las distracciones de la televisión. Empieza con los cuentos tradicionales, clásicos, pero fundamentalmente elige libros que le agraden. Si un libro resulta aburrido, olvídalo y busca otro que sea más interesante.

5. Llévale a la biblioteca. Cuando tu hijo pueda estar quieto en un lugar cerrado, llévale a visitar una biblioteca. Así, el niño tendrá la oportunidad de familiarizarse con los libros, aprenderá a manejarlos y estará construyendo una amistad y un lazo con la lectura. Deseará volver muchas veces para elegir el libro que quiera.

6. Regálale libros. Otra forma de estimular el interés del niño por los libros, es convertir un libro en un premio. Cada vez que tengas que premiar a tu hijo por algo importante, regálale un libro sobre su tema preferido.

7. Anímale a participar de la lectura. Cuando termines de leer el cuento, pídele que te cuente lo que pasó con algún personaje, o incluso anima a tu hijo a adivinar lo que pasará al final. Aprovecha para hacer comentarios sobre las situaciones buenas y malas, y compara un fragmento de la historia con sus experiencias, haciéndole preguntas como: "¿qué harías en su lugar?, ¿a qué nos ocurrió lo mismo un día?".

8. Enriquece su biblioteca. Cuando sientas que tu hijo ya se interesa por las historias, se involucra con la trama, se identifica con los personajes, empieza a participar y a imaginar distintos finales, no dejes de sorprenderle con nuevos cuentos. Es recomendable dar continuidad a esta costumbre, abasteciendo siempre vuestra casa con nuevos libros y revistas.




Ante un grupo de niños un hombre contó la siguiente historia:
Marcos era el hijo de un humilde entrenador de caballos. Su padre ganaba muy poco dinero y solo podía cubrir las necesidades básicas para mantener a su familia y mandar al niño al colegio.
Una mañana en la escuela, el profesor les pidió a los alumnos que escribieran cómo querían que fuese su vida cuando fueran adultos.
Marcos escribió siete páginas, esa noche, en la que describía su meta. Relató su sueño con mucho cuidado, detallando los pormenores e incluso dibujó un plano de todo el proyecto.
Él deseaba una gran extensión de terreno donde tener una vivienda, establos para los caballos, corrales para diversos tipos de animales y tierras dedicadas a la siembra y a la ganadería.
El proyecto era un sueño perfecto. Después de trabajar en él varias horas, creyó tener el proyecto más ambicioso que un niño podría llegar a tener. Con ánimo de ganador, al día siguiente se lo entregó a su profesor.
Dos días más tarde, recibió de vuelta su trabajo reprobado y con una nota que decía: «Ven a verme después de clases» Marcos, muy enojado, fue a ver a su profesor y antes de que éste dijera nada, le preguntó:
–¿Por qué usted me reprobó?
–Tranquilízate y siéntate, creo que lo tuyo es un sueño imposible de concretar. No tienes recursos; tienes una familia muy pobre. Para lograr lo que quieres, necesitarías mucho dinero.
Primero tendrías que comprar el terreno, pagar para construir todo lo que pretendes hacer, comprar los animales, semillas para la siembra y además tendrías muchos gastos de mantenimiento. Creo que es un proyecto millonario, que no estás en condiciones de lograr.
Quiero que revises tu trabajo y consideres algunos aspectos más realistas; tómate unos días, vuelve con el nuevo trabajo y reconsideraré nuevamente la nota, le dijo el profesor.
Marcos regresó a su casa, pero para nada estaba convencido. Pensó mucho tiempo en el asunto y finalmente le pidió consejo a su padre, para saber qué opinaba sobre esta idea.
Éste con mucha sabiduría, le respondió:
–Mira, hijo, tienes que decidir por ti mismo, creo que es una decisión muy importante para tu vida. Si crees de verdad que puedes llegar a lograr, tu sueño, a pesar de la opinión de tu profesor, hazlo. Mi consejo es que consultes a Dios, si tus deseos están dentro de Su voluntad, nadie en este mundo va a impedir que se haga realidad lo que te has propuesto.
–Gracias por tu consejo, papá, creo que tengo la respuesta para el profesor, respondió Marcos.
Regresó a la escuela, con el mismo proyecto, se lo entregó al profesor y le dijo:
«Usted puede quedarse con mi mala nota, yo me quedaré con mi sueño»
Los niños, que estaban escuchando la historia muy atentamente, recibieron una lección muy importante. Pero eso no era todo, el hombre les dijo:
Esta historia, es mi historia. Ustedes están en la casa que me propuse conseguir cuando era niño, mis sueños, se cumplió hasta el más mínimo detalle. Todavía conservo aquella tarea del colegio como recuerdo y símbolo de una fantasía que se hizo realidad.
«Jamás trates de robarle un sueño a nadie, simplemente porque tú no lo creas posible, porque un sueño sumado a la voluntad de Dios, siempre es realizable, por más alocado que éste te parezca»

Antes de ser infiel , piensa que estas cambiando tardes y noches enteras por, como mucho, dos horas.

Que estas eligiendo los besos de alguien que te tiene ganas en vez de los de la persona que te AMA.

Que estas prefiriendo a una persona para la cual eres ''alguien mas'' en vez de la persona que quizás sea la única a la que de verdad le importes .

Que estas prefiriendo a alguien que pensó que estabas ''bueno'' en vez de alguien que cree que eres la persona mas hermosa del mundo.

Que estas optando por alguien que te alimenta el ego en vez de optar por alguien que te llena el corazón.

Que estas apartando de tu lado a una persona que daría la vida por ti, por alguien a quien apenas le interesas.

Que estas traicionando la confianza de alguien que piensa y se preocupa por ti las 24 horas del día a cambio de alguien que probablemente te olvide mañana...


El cartero le entregó el telegrama y mientras Roberto le daba las gracias y empezaba a leerlo, no podía evitar que su cara mostrara una expresión de sorpresa más que de dolor.
Eran unas palabras breves y precisas: “Tu padre falleció. Lo sepultaremos mañana a las 18 horas. Mamá”
Roberto se quedó como estaba, de pie y mirando al vacío.
No sintió dolor, ni derramó ninguna lágrima, era como si hubiera muerto un extraño.
¿Por qué no sentía nada por la muerte de su padre?
Con un torbellino de pensamientos confusos en su mente, avisó a su esposa y emprendió viaje hacia la casa de sus padres. Mientras viajaba en silencio sus pensamientos pasaban por su mente a toda velocidad.
No tenía deseos de ir al funeral, sólo lo hacía para acompañar a su madre y tratar de aliviar su tristeza. 
Ella sabía que padre e hijo no se llevaban bien, desde aquel día de lluvia en que una serie de acusaciones mutuas, obligó a Roberto a irse para no volver nunca más.
Pasaron los años y Roberto vivía cómodamente. Se había casado y formado una familia, pero sólo se acordaba de su madre para su cumpleaños o alguna festividad.
A su padre sin embrago lo había borrado de su mente. Desde aquel fatídico día jamás lo vio ni habló con él. Jamás pudo superar el odio que sentía hacia él. 
En el velatorio se encontró con pocas personas. En un rincón del salón vio a su madre pálida, débil. Se notaba que había sufrido mucho. Tal vez porque siempre deseó que las cosas terminaran de otra manera. 
Cuando vio a su hijo, lo abrazó mientras lloraba silenciosamente, fue como si de pronto hubiera perdido toda esperanza.
Después, Roberto vio el cuerpo sereno de su padre. Estaba envuelto por un manto de rosas rojas, como las que al padre le gustaba cultivar. Pero de los ojos de Roberto no cayó una sola lágrima, su corazón herido no se lo permitía.
Se quedó con su madre hasta la noche, la besó y le prometió que regresaría con sus hijos y su esposa para que los conociera. 
Ahora, por fin podría volver a su casa, porque aquella persona que tanto había odiado, ya no estaba en este mundo. Era el fin de la humillación, de las críticas, de los consejos ácidos de un sabelotodo. Por fin podría reinar esa paz que siempre quiso experimentar. 
En el momento de la despedida la madre le colocó algo pequeño y rectangular en la mano
-Hace mucho tiempo podrías haberlo recibido, le dijo. Pero, sólo después de que él murió lo encontré entre sus cosas más importantes.
Roberto no le dio mucha importancia y emprendió el viaje de regreso. Unos minutos después de haber comenzado el viaje, se acordó y quiso averiguar de qué se trataba lo que le había entregado su madre.
Después de desenvolverlo con cuidado vio un pequeño cuaderno de tapa roja.
Era un libro viejo y sus páginas habían quedado amarillentas por el paso de los años y al abrirlo pudo leer en su primera página algo que había escrito su padre:
• Hoy nació Roberto, pesó casi cuatro kilos. ¡Es mi primer hijo, estoy muy feliz y mi corazón salta de alegría!
El relato continuó apasionando a Roberto, que con un nudo en la garganta, seguía leyendo:
• Hoy, mi hijo fue por primera vez a la escuela. Es todo un hombrecito. Cuando lo vi con el uniforme, me emocioné tanto que no pude contener las lágrimas. Le pido a Dios que lo guarde y le de sabiduría para ser un hombre de bien.
La emoción de Roberto iba en aumento y el dolor de su corazón cada vez era más intenso, mientras por su mente comenzaban a resurgir imágenes del pasado.
• Roberto me pidió una bicicleta, mi salario no es suficiente, pero él se la merece porque es muy estudioso y dedicado. 
• Así que pedí un préstamo y se la compré. Espero poder pagarlo con las horas extras.
• La vida de mi hijo será diferente a la mía, yo no pude estudiar. Desde niño me vi obligado a ayudar a mi padre, pero deseo con todo mi corazón que mi hijo no sufra ni padezca situaciones como las que yo viví.
Roberto no podía creer lo que estaba leyendo, era como si un mar de dolor inundara su conciencia. Vinieron a su mente los recuerdos de su adolescencia, como se quejaba a su padre por no tener bicicleta como sus amigos… y continuó leyendo.
• Es muy duro para un padre tener que castigar a su hijo, sé que me odiará por esto, pero es la forma en que creo debo educarlo para su propio bien.
• Fue así como aprendí a ser un hombre honrado y esa es la única forma en que soy capaz de educarlo.
Roberto cerró los ojos y recordó la noche cuando por causa de una fiesta en su juventud hubiera podido ir a la cárcel. De hecho todos sus amigos pasaron la noche allí. Sólo lo evitó, el que su padre, precisamente esa noche, no le permitió ir al baile con sus amigos.
También recordó otra oportunidad en la que no le concedió permiso para salir. Esa vez el auto en el que debía haber estado, chocó y quedó totalmente destrozado contra un árbol. Le parecía casi oír las sirenas y el llanto de toda la ciudad mientras sus cuatro amigos eran llevados al cementerio.
Las páginas se sucedían con todo tipo de anotaciones, llenas de respuestas que revelaban en silencio, la tristeza de un padre que lo había amado tanto.
Por fin llegó a la última página y leyó:
Son las tres de la mañana, ¿Dios, qué hice mal para que mi hijo me odie tanto?
¿Por qué soy considerado culpable, si no hice nada de malo, solo intenté educarlo para que fuera un hombre de bien?
Mi Dios, no permitas que esta injusticia me atormente para siempre. 
Te pido perdón si no he sido el padre que él merecía tener y deseo de todo corazón que me comprenda y me perdone.
Estas fueron las últimas palabras de un hombre que, aunque nadie le había enseñado, a su manera intentó ser el mejor padre.
El mundo quizás podía verle como demasiado duro o intransigente, pero en lo más íntimo de su ser había un hombre tierno y lleno del amor de Dios, que nunca supo como expresarlo ni a su propia familia.
La aurora rompía el cielo y un nuevo día comenzaba, Roberto cerró el cuaderno, se bajó en la primera estación y regresó de nuevo hacia donde habían vivido sus padres.
Regresó quizás deseoso de que todo hubiera sido un mal sueño, de poder encontrar a su padre con vida y pedirle perdón por todo el mal que le hizo, pero no...
Gritó frente a su tumba, hubiera querido poder abrazarlo, pero solo encontró un profundo silencio.
Destrozado, fue a ver a su madre. Antes de entrar en la casa vio una rosa roja en el jardín; acarició sus pétalos y recordó como su padre las cuidaba con tanto amor. Esta fue la manera de encontrar paz en su corazón, ya que mientras acariciaba esa rosa, sintió como si acariciara las manos de su padre y descargara su dolor para siempre. Calmado ya, con voz suave se dirigió a su padre muerto: “Si Dios me mandara a elegir, no quisiera tener otro padre que no fueras tú. Gracias por tanto amor y perdóname por haber sido tan ciego”
Esta lección le hizo reflexionar, ya que él también era padre y se dio cuenta de que no estaba dando lo mejor de si, ya que las ocupaciones, los problemas y el stress, habían creado un silencio entre él y sus hijos.
A partir de ahora, decidió que su vida cambiaría radicalmente y que se compraría un cuaderno de tapa roja para poder anotar cada una de las historias que a partir de ese momento sucedieran en su familia.
¡¡La adolescencia y la juventud son los únicos problemas que sólo se solucionan con el tiempo!!


Me gusta sentirte tan mío
me gusta saber que de mi amor te sientes perdido 
que mi nombre pronuncias todo el día
que camino por tu cabeza y te hago preso de este amor...
Me gusta saber que soy la dueña de tus más íntimos secretos y fantasías.
Te gusta que te llame y tu nombre pronuncie cuando cerca de ti me sientes...
Te gusta que tu cuerpo desee
te gusta que de vida a tus sueños
porque aquello alienta tus ansias
y sólo quieres besarme...
-Ya sabes amor-
Que también me gusta sentir tus labios junto a los míos
sin haberlos siquiera rozado,
me gusta sentir tu respiración en mi oído...
Y aún no te he conocido...
-Y mira mi piel-
Mira como renace cada día que hacemos el amor
aun sin habernos visto jamás, es que no es necesario,
amor, sólo importa que los dos necesitemos este amor
que nos arropa, mientras lejos estamos...
Ya llegará...
Sí, llegará ese día en que abrazados
sintamos nuestros cuerpos
hablando el idioma de nuestros cuerpos,
quemándonos en esa llama que enciendes, 
cuando me dices palabras tan nuestras 
que sólo mi corazón entiende...
Nos gusta este amor, 
nos gusta este sabor de besos lejanos... 
pero a la vez tan cercanos.
-Porque entre tú y yo no hay distancias -
(Sólo instantes)
Nos gusta este amor.
Te gusta como te amo.
Así es nuestro amor.
Amémonos con nuestro amor.
( Me gusta sentir todo esto)
-Aunque lejano estés...
Shoshan
Mientras que aquí las personas denominan “virtual” a cualquier sentimiento, yo siempre creí que todos los sentimientos eran reales.
Nunca logré sentir algo únicamente mientras me encontraba “en línea”, y después salir de esa relación como se sale en “sin conexión”.
Yo creí en todo lo que sentí y oí.
Yo creí en todo lo que me fue prometido.
Yo creí de la misma manera en que las personas creen en otras cuando están frente a frente.
Yo creí que mis deseos comunes y naturales iban a realizarse.
Yo creí en la boca que hablaba y en los dedos que escribían lindas palabras para mí.
Yo creí en todo momento que existía una sintonía especial Yo hasta creí en las “mentiras sinceras”, porque así las cosas podrían ser más humanizadas… menos difíciles.
Yo creí que las personas cambian, que el carácter se modifica, que nos necesitamos demasiado para saber vivir en la verdad y con honestidad.
Yo creí que sólo bastaba con hablar con el corazón y dejar que los dedos escribieran libremente.
Yo creí y no recelé hasta el momento en que me di cuenta de que solamente “YO” había hecho “mi realidad” de la “virtualidad” que aquí impera.
Yo creí hasta que comprendí que algunas personas apagan la máquina y se apagan con ella, o simplemente “bloquean” algún nombre cuando ya no sienten deseos de “mentir más”.
Tan simple como accionar el control remoto… demasiado simple para quien no “advierte” que detrás de la máquina hay personas con sentimientos,esperanzas, deseos y nostalgias.
Parece complicado para esas personas entender que cuando se apaga el monitor, el sonido y todos los recursos para estar “en linea”, no hay forma de “apagar” a la persona que está del otro lado.
No se apagan los sentimientos, no se colocan en “Ausente” cariños, caricias y sonrisas.
No se eliminan placeres, alegrías e intercambios como si fueran un virus.
No se borran de la memoria detalles de una relación pura.
Nuestra memoria, no se formatea.
Yo creí… Y hoy llevo mis sentimientos en la memoria, en el alma y dentro de mi corazón, hecho de músculos, venas y sangre, que circula bombeando vida, y todavía tengo un poquito de esperanza en que del otro lado exista alguien semejante y no solo cables conectados a una computadora enviando cualquier cosa hacia cualquier lugar.
Yo creí… Sinceramente, yo creí…
¡¡No olvidemos nunca que detrás de cada pantalla de ordenador existen personas con sentimientos reales… No juguemos con ellas!!


El abuelo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Sus manos temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. El abuelo y su familia se reunían todos los días para comer; pero sus manos temblorosas y la vista enferma le causaban dificultades para alimentarse. La comida caía de su cuchara al suelo y, cuando intentaba tomar el vaso, derramaba el contenido sobre el mantel.
El hijo y su esposa se cansaron de la situación. "Tenemos que hacer algo con el abuelo", dijo el hijo. "Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo". Así que el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba a la hora de comer. Como el abuelo había roto varios platos, su comida se la servían en un tazón de madera. De vez en cuando, miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver algunas lágrimas sobre su rostro triste, mientras intentaba alimentarse solo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.
El niño de cuatro años observaba todo en silencio.
Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con unos trozos de madera en el suelo. Le preguntó: "¿Qué estás haciendo, hijo?" Con la misma dulzura el niño le contestó: "Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que cuando sean como el abuelo, yo les pueda servir la comida en ellos. Sonrió y siguió con su tarea.
Las palabras del pequeño golpearon muy fuerte a sus padres, quebrantando sus corazones de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas y a pesar de que ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.
Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa junto a ellos. Y, por alguna razón, el matrimonio no se molestaba más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.
Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan todos los mensajes. Si ven que proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas. Los padres y madres deben escucharlos, ya que muchas veces Dios nos quiere llamar la atención o decirnos algo a través de ellos, no seamos orgullosos pensando que sólo son niños, tengamos la suficiente sabiduría para analizar y meditar el mensaje que un niño nos puede dar. Seamos constructores sabios y modelos a seguir.
He aprendido que la actitud y las palabras de un niño, pueden cambiar una vida. He aprendido que aún tengo mucho que aprender.
¡¡Cuando derramas amor, las personas que lo reciben jamás olvidarán lo que les hiciste sentir” y habrás logrado lo más hermoso: la sonrisa y la aprobación de Dios!!
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