Si en este mes de marzo o cualquier mes del año, DIOS decide guardar silencio y no hay respuesta ni del cielo o de la tierra no pienses en tu corazón que te ha dejado o que eres como algo desechable, por favor no pongas esto en tu corazón, porque aunque no lo entiendas el silencio es una muestra de su amor, ÉL estará ahí en todo este tiempo aunque no lo veas cuando llegue la enfermedad, pierdas tu trabajo, se desplome tu salud y no sepas que hacer, recuerda, nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de DIOS, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es DIOS quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él. Te bendigo para que en el silencio de DIOS desates una fe capaz de mirarlo sobre cualquier circunstancia, un amor que las muchas aguas no lo puedan apagar, una perseverancia sin límite. Te deje el SEÑOR sin palabras cuando te haga oír su voz como el estruendo de muchas aguas, pido a DIOS un espacio especial por ti, para que te hable en tu compás de espera y te muestre el camino por donde debes ir, mil bendiciones de paz, de sabiduría de gracias, fortaleza y misericordia para que tomes las mejores decisiones amplíe tu confianza en DIOS y no te preocupes tanto por oír su voz porque cuando ÉL decida hablarte lo hará, preocúpate más bien por sostenerte cuando el calla y no puedes oír su voz. Pido al Eterno Dios de Israel que este mes de marzo sea el mejor de tu vida, en donde veas la realización de todos tus sueños, salgas ileso del tiempo de espera de DIOS con manos llenas y medidas rebosantes y abundantes, ánimo porque este mes es una victoria.




La concentración actualmente aceptada como normal de colesterol en el plasma sanguíneo (colesterolemia) de individuos sanos es de 150 a 200 mg/dL. Sin embargo, debe tenerse presente que la concentración total de colesterol plasmático tiene un valor predictivo muy limitado respecto del riesgo cardiovascular global (ver más abajo). Cuando esta concentración aumenta se habla de hipercolesterolemia.

Colesterolemia por debajo de 200 mg/dL (miligramos por decilitros): es la concentración deseable para la población general, pues por lo general correlaciona con un bajo riesgo de enfermedad cardiovascular.
Colesterolemia entre 200 y 239 mg/dL: existe un riesgo intermedio en la población general, pero es elevado en personas con otros factores de riesgo como la diabetes mellitus.
Colesterolemia mayor de 240 mg/dL: puede determinar un alto riesgo cardiovascular y se recomienda iniciar un cambio en el estilo de vida, sobre todo en lo concerniente a la dieta y al ejercicio físico.

En sentido estricto, el nivel deseable de colesterol LDL debe definirse clínicamente para cada sujeto en función de su riesgo cardiovascular individual, el cual está determinado por la presencia de diversos factores de riesgo, entre los que destacan:

Edad y sexo.
Antecedentes familiares.
Tabaquismo.
Presencia de hipertensión arterial.
Nivel de colesterol HDL.

En personas con riesgo cardiovascular alto, es decir, aquellas con una probabilidad de más de un 20% de sufrir un evento cardiovascular mayor o letal en un periodo de 10 años, tales como pacientes diabéticos o que previamente hayan tenido uno de estos eventos, la recomendación actual es mantener un nivel de colesterol LDL menor a 100 mg/dL. Incluso en los pacientes que se catalogan de muy alto riesgo se recomienda un colesterol LDL igual o menor a 70 mg/dL.

Colesterol por debajo de 200 mg/dL: bajo riesgo.
Colesterol entre 200 y 300 mg/dL: riesgo intermedio.
Colesterol mayor de 300 mg/dL: alto riesgo.

No le dicen el enemigo silencioso por gusto. Presentar altos niveles de colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad o colesterol malo) puede desencadenar múltiples enfermedades, como problemas cardiovasculares y arterioesclerosis al acumularse en las paredes de las arterias, formando una placa que dificulta la circulación de la sangre. Existen alimentos que disparan este indicador, pero también hay algunos capaces de mantenerlo a raya.




Aquí te contamos cuáles son:
El ajo y las manzanas, entre otros, son capaces de mantener a raya este indicador que, de dispararse, puede desencadenar peligrosos problemas cardiovasculares.

MANZANAS:

Gracias a los polifenoles (un tipo de antioxidante) que contienen, consumir una de estas frutas diariamente por 4 semanas provoca una reducción en un 40% del colesterol malo de los adultos. Así lo comprobó una investigación desarrollada por la Universidad de Ohio, según reporta el portal Daily Mail. Cabe mencionar que, en general, las frutas son capaces de reducir este indicador. Se recomienda comerlas enteras y no en jugos.

AVENA:
Los cereales ricos en fibra soluble, como la avena, reducen la absorción de colesterol malo en el torrente sanguíneo, afirma en su portal web la clínica estadounidense Mayo, especializada en el tema. Se recomienda ingerir una taza y media de avena al día y acompañarla con frutas.

AJO FRESCO:
Los estudios demuestran que el ajo puede prevenir la acumulación de la placa que obstruye las arterias, evitando que las partículas individuales de colesterol se peguen en sus paredes, explica el portal de noticias Huffington Post.

AJONJOLÍ:
Al tener un alto contenido de ácidos grasos esenciales, el ajonjolí puede reducir el colesterol malo y aumentar el colesterol HDL (colesterol bueno). Se recomienda consumirlo crudo. Para ellos remoja sus semillas por unas 8 horas, luego licúalas junto a tu jugo de frutas favorito.

NUECES:
Las nueces y las almendras reducen el colesterol en sangre debido a que contienen ácidos grasos poliinsaturados, sustancias benéficas capaces de mantener los vasos sanguíneos saludables.

Así que debemos agregarlos siempre en nuestra dieta diaria...






1) Corta pequeñas aberturas alrededor de toda la pieza con un cuchillo afilado para romper las fibras musculares. Esto disminuye la dureza de la misma y ayuda con la absorción de la marinada.

2) Hierve las costillas con una cucharada de vinagre en el agua.

3) Marina la la carne en una bandeja para hornear poco profunda durante un mínimo de 30 minutos antes de la cocción. Asegúrate de que la marinada cubra toda la carne y voltéala si es necesario.
Las marinadas trabajan desnaturalizando la carne. Los ingredientes ácidos amplifican los efectos de ablandar de la marinada, así que utiliza elementos como el vinagre, jugo de naranja y jugo de limón en la marinada.

4) Si usas una parrilla a carbón, deja que se convierta en ceniza y esté encendido antes de cocinar. 





5) Ásalas a la parrilla. Puedes colocar las costillas de carne en una parrilla al descubierto. Permite que las costillas estén de 5 a 7 minutos antes de moverlas. Aplica sal a la pieza.

6) Evita cortar la carne mientras la cocinas. Cortar la carne deja que los jugos salgan, lo cual disminuye la terneza de la misma.

7) Voltea las costillas. Una vez que un lado se haya cocinado por 5 a 7 minutos, utiliza las tenazas para voltearlas. Déjalas que se cocinen por otros 4 ó 5 minutos más.

Si quieres preparar costillas en salsa de barbacoa, prepara una mezcla de salsa "barbecue", miel, azúcar (permite que la pieza se caramelize) y un toque de refresco de cola. Luego, aplica grandes cantidades de la salsa a las costillas y cocina cuidadosamente. A la parrilla, debes esperar de 1 a 3 minutos más. Da vuelta a la costilla y rocíala por el otro lado. Asa por un minuto o menos. Las costillas estarán listas para comer.




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