Caballeros aquí pueden escoger hermosas imágenes para desearles a la Madre de sus hij@s un saludo de felicitación 
en su día...











¡¡Feliz Día de las Madres!!
“Madre: la palabra más bella pronunciada por el ser humano”.

Kahil Gibran.



                          














¡¡Una madre tiene algo de Dios y mucho de ángel... 
Para ti amiga, felicidades y  muchas
 bendiciones hoy y siempre!!







¡¡Las MADRES son los ángeles que DIOS ha puesto en el mundo para cuidar de nosotros!!








¡¡Siempre que una madre se va al cielo, el corazón triste la reclama... Siempre te recuerdo y te EXTRAÑO, sobre todo en esta fecha del Día de las Madres donde todos celebran este día, 
te AMO mamita, que Dios te de ese abrazo que yo físicamente no puedo darte, 
feliz Día mamita querida!!






¡¡A ti mujer que Dios te premio con la dicha de ser MADRE... Muchas felicidades, que Dios te conceda larga vida con salud, amor y prosperidad hoy y siempre, feliz Día de las Madres querida amiga!!














¡¡Las abuelas sostienen nuestras manitas por un rato, pero nuestros corazones para siempre!!





¡¡Una MADRE es capaz de dar TODO sin recibir NADA.De querer con todo su corazón sin esperar nada a cambio.De invertir todo en un proyecto sin medir la rentabilidad que le aporte su inversión.Una MADRE sigue teniendo confianza en sus hij@s cuando todos los demás la han perdido.GRACIAS,Que Dios te bendiga MADRE!!








¡¡No existen palabras,ni tiempo,ni forma de expresar lo 
mucho que significa ser MADRE...
El grado y calidad de sentimientos, bondad, ternura,
 lección y amor que nos dan, por eso y más 
GRACIAS, te AMO,
 que DIOS te bendiga MADRE!!








En la celebración del Día de las Madres,no me regalen accesorios para el hogar,yo no salgo a la calle con una cacerola bajo el brazo,no me maquillo con un abrelatas,no me perfumo con una plancha y no me calzo con una licuadora,yo no me visto como una cocina...
¡¡Ahora que ya están orientados a la hora de comprarme mi regalo RECUERDEN QUE MAMÁ L@S AMA!!



Las manos que yo quiero, las manos que venero,no son color de rosa ni tienen palidez.
Sus dedos no parecen diez gemas nacaradas,
tampoco están pintadas ni tienen altivez.
Son manos arrugadas, tal vez la más humildes y están cual hojas secas de tanto trabajar.
Son estas manos santas las manos de mi madre,aquellas que me dieron con todo amor el pan.

Las manos que yo quiero, las manos de mi madre,ligeras como aves volando siempre van.
Las manos de mi madre por ágiles dichosas,
si no hacen siempre algo tranquilas nunca están.
Por rústicas y viejas, ¡qué bellas son sus manos!
Lavando tanta ropa, cortando tanto pan.
Corriendo por la casa, la mesa acariciando,
buscando en el descanso la aguja y el dedal.

Las manos que trajeron la lámpara a mi cama,tapándome la espalda en el invierno cruel.
Que cuando estuve triste mis lágrimas secaron,que cuando estuve enfermo, acariciándome.
¡Oh, manos adoradas! ¡Oh, manos llenas de alma!
En ellas yo quisiera mi frente refugiar,y tristemente digo: ¡qué lejos que se encuentran,qué lejos de mi angustia y de mi soledad!





¡¡Cuando yo me vaya!!

Cuando yo me vaya, no quiero que llores, quédate en silencio, sin decir palabras, y vive recuerdos, reconforta el alma.
Cuando yo me duerma, respeta mi sueño, por algo me duermo; por algo me he ido.
Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada, y casi en el aire, con paso muy fino, búscame en mi casa, búscame en mis libros, búscame en mis cartas, y entre los papeles que he escrito apurado.
Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco y puedes usar todos mis zapatos. Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama, y cuando haga frío, ponte mis bufandas.
Te puedes comer todo el chocolate y beberte el vino que dejé guardado. Escucha ese tema que a mí me gustaba, usa mi perfume y riega mis plantas.
Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima, corre hacia el espacio, libera tu alma, palpa la poesía, la música, el canto y deja que el viento juegue con tu cara. Besa bien la tierra, toma toda el agua y aprende el idioma vivo de los pájaros.
Si me extrañas mucho, disimula el acto, búscame en los niños, el café, la radio y en el sitio ése donde me ocultaba.
No pronuncies nunca la palabra muerte. A veces es más triste vivir olvidado que morir mil veces y ser recordado.
Cuando yo me duerma, no me lleves flores a una tumba amarga, grita con la fuerza de toda tu entraña que el mundo está vivo y sigue su marcha.
La llama encendida no se va a apagar por el simple hecho de que no esté más.
Los hombres que “viven” no se mueren nunca, se duermen de a ratos, de a ratos pequeños, y el sueño infinito es sólo una excusa.
Cuando yo me vaya, extiende tu mano, y estarás conmigo sellada en contacto, y aunque no me veas, y aunque no me palpes, sabrás que por siempre estaré a tu lado.
Entonces, un día, sonriente y vibrante, sabrás que volví para no marcharme.


Poema de Carlos Alberto Boaglio, poeta argentino.


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